El partido anuncia un veto general a medio centenar de iniciativas, incluidos los Presupuestos y la reforma judicial, y da por rota toda vía de diálogo
Junts ha pasado de la advertencia al bloqueo. Una semana después de «romper» con el PSOE, el partido de Carles Puigdemont ha anunciado este jueves que registrará enmiendas a la totalidad a todas las leyes del Gobierno que están en tramitación en el Congreso. La decisión equivale, en la práctica, a cerrar la legislatura para Pedro Sánchez: sin los siete votos de Junts, el Ejecutivo no tiene mayoría suficiente para sacar adelante ninguna iniciativa relevante, mucho menos los Presupuestos.
«La legislatura queda bloqueada», resumió la portavoz parlamentaria, Míriam Nogueras, flanqueada por el resto de diputados del grupo independentista. El mensaje no deja espacio a la negociación. «Cuando dijimos que rompíamos, lo hicimos con todo», insistió. Ni ella ni ningún otro dirigente del partido comunicaron su decisión previamente al PSOE —al contrario que con la ruptura, de la que avisaron antes a José Luis Rodríguez Zapatero—. Moncloa se enteró al mismo tiempo que la prensa.
El alcance del movimiento es amplio. Junts vetará las 25 leyes actualmente en tramitación y no apoyará las 21 que están a punto de concluir su recorrido, además de rechazar cualquier texto nuevo que apruebe el Consejo de Ministros. «No habrá negociación ni acuerdos», zanjó Nogueras, que también incluyó en ese veto los futuros Presupuestos Generales del Estado y las dos grandes reformas judiciales impulsadas por el ministro Félix Bolaños, conocidas popularmente como ley Bolaños y ley Begoña.
La formación independentista solo hará una excepción con tres leyes acordadas antes de la ruptura, que avanzan ya por trámite en el Senado. El resto quedan vetadas sin matices.
Entre las filas de Carles Puigdemont se reprocha a Pedro Sánchez que no haya explicado cómo piensa seguir gobernando tras romper su alianza parlamentaria con Junts. «En una democracia parlamentaria debería hacerlo, y no lo ha hecho», subrayó, antes de cargar también contra los diputados catalanes del PSOE y de Sumar, a quienes acusó de «no hacer nada ante los incumplimientos con Cataluña».
Fuentes del partido reconocen que no ha habido ni una llamada ni un contacto de Moncloa desde la ruptura. El silencio es recíproco: el Ejecutivo tampoco ha intentado recomponer la relación y Junts no tiene intención de abrir ninguna vía de diálogo. Nogueras lo explicitó: «No esperamos ningún cambio de actitud del Gobierno».
De la ruptura al cerrojazo
Dicho todo esto, el movimiento de Junts tiene más valor político que reglamentario, pero ambos pesan. Una enmienda a la totalidad bloquea cualquier proyecto de ley en su fase inicial, y en un Congreso sin mayorías, basta con que Junts se sume a PP y Vox para que cualquier texto caiga en la primera votación. No sólo las grandes reformas, también normas técnicas o leyes sectoriales.
En su comparecencia, Nogueras volvió al discurso que Puigdemont ha convertido en eje de su relato: «Sánchez tiene una deuda muy grande con los ciudadanos de Cataluña que ni caduca ni prescribe». Esa frase, repetida en varias intervenciones públicas del expresident, resume la nueva posición del partido, de vuelta a los máximos. Sólo un cambio profundo en el modelo de financiación y en el reconocimiento político de Cataluña podría revertir la ruptura.
El partido, sin embargo, sigue sin pronunciarse sobre un posible adelanto electoral o una moción de censura.
En su lista de agravios, la diputada citó la falta de ejecución presupuestaria, la no publicación de las balances fiscales, la paralización de la ley contra las ocupaciones y la demora del traspaso de competencias de inmigración, entre otros incumplimientos. «Ni los chantajes, ni la presión, ni las zanahorias nos harán movernos», avisó. «Incumplir con Cataluña tiene consecuencias. Intentar gobernar España contra Cataluña, también».
Fuente de la noticia: VozPopuli



