El Gobierno de Murcia advierte que los nuevos niveles de agua en el tramo de Aranjuez obligarían a recortar el trasvase a la mitad.
Los informes de los expertos cuestionan que el beneficio ambiental en la localidad justifique las pérdidas millonarias y la destrucción de 102.000 empleos en el Levante.
Aranjuez 16 enero 2026. El proyecto del Ministerio para la Transición Ecológica de incrementar los caudales ecológicos del río Tajo a su paso por Aranjuez ha generado una profunda preocupación por las consecuencias económicas que acarrea. Según los últimos datos analizados por el Gobierno de la Región de Murcia, la implementación de estos nuevos niveles de agua en el río Tajo supondría un impacto económico negativo de 870 millones de euros en el sector agroalimentario español.
La consejera de Agua, Sara Rubira, tras su reciente encuentro en el Ministerio con el director general del Agua, Teodoro Estrela, ha alertado de que esta medida —cuyo beneficio real para el ecosistema de Aranjuez es objeto de debate técnico— conllevaría un recorte de hasta el 50% en las aportaciones del trasvase Tajo-Segura.
Un alto coste para un beneficio incierto
El centro del debate reside en la proporcionalidad de la medida. Mientras que el aumento del caudal en el tramo ribereño se plantea como una mejora ambiental, los informes presentados por las regiones receptoras del trasvase califican la decisión de «arbitraria» y carente de un «rigor técnico» que demuestre una mejora sustancial en el río a su paso por Aranjuez.
Por el contrario, el coste de oportunidad para la economía nacional es tangible: la pérdida estimada de 102.000 puestos de trabajo. Desde diversos sectores se cuestiona si el sacrificio económico de una región entera está justificado por un cambio en el caudal en Aranjuez que, según denuncian los regantes, no garantiza una regeneración significativa del cauce.
El riesgo de un «escenario catastrófico»
La consejera Rubira ha sido contundente al calificar de «escenario catastrófico» lo que supondría aplicar estas restricciones de agua en favor del incremento del caudal. El sector primario del Levante, que depende directamente del agua que fluye desde la cabecera del Tajo, se vería abocado a una crisis sin precedentes si el Ministerio no da marcha atrás en sus pretensiones.
La situación pone de manifiesto la compleja gestión del agua en España, donde una decisión de planificación centrada en el tramo de Aranjuez podría desencadenar un efecto dominó con pérdidas millonarias en el Producto Interior Bruto (PIB) del país, sin que se haya certificado que el aumento del flujo de agua sea la solución definitiva a los problemas que presenta el Tajo en el Real Sitio.



