El Hospital Universitario del Tajo, centro público de la Comunidad de Madrid situado en Aranjuez, ha celebrado una jornada en el marco del Día Mundial de Concienciación sobre el Delirium, que se conmemora el 11 de marzo. En la actividad, organizada por el Servicio de Geriatría bajo el lema ‘Mente activa, vida plena’, se dieron cita numerosas personas mayores con el objetivo de concienciarse sobre el deterioro cognitivo y recibir herramientas útiles para frenarlo. El acto fue dividido en dos partes: una dedicada a charlas informativas, y otra enfocada a la realización de talleres prácticos.
Aranjuez 18 marzo 2026. El delirium es una alteración aguda de la atención, la cognición y/o del nivel de conciencia, pudiendo asociar también alteración del ciclo sueño-vigilia, así como ideas delirantes y alucinaciones. Es un síndrome geriátrico en el que no se detectan o se infradiagnostican el 60 por ciento de los casos, y, en el caso de personas mayores hospitalizadas, puede afectar hasta al 50 por ciento.
Por ello, en la primera parte, los profesionales de Geriatría se centraron en explicar este deterioro cognitivo, la forma de identificarlo, cómo retrasarlo o atenuarlo con herramientas sencillas para ejercitar la memoria y con hábitos saludables, tanto en la alimentación como en la práctica habitual de ejercicio físico. Los profesionales del Hospital Universitario del Tajo incidieron en la importancia de seguir estas pautas para mantener una reserva cognitiva lo más alta posible como forma de frenar el deterioro y afrontarlo con las mejores perspectivas posibles. De igual forma, se abordó la soledad no deseada, y se informó sobre los recursos disponibles en nuestra área de influencia.
A continuación, se celebraron tres talleres: en el primero, se visualizaron fragmentos de películas con esta temática que invitaban a un diálogo entre los asistentes y ponentes con la intención de dar a conocer recursos para aplicar en la vida diaria. Después, se celebró un entretenido “Bingo recuerdos”, en el que había que completar un cartón compuesto de actividades cotidianas del pasado con el ánimo de estimular la memoria y la concentración. Los tres primeros en cantar “¡bingo!” recibieron un merecido premio.
Por último, todos los asistentes disfrutaron de una sesión de flamencoterapia, gracias a la colaboración de la Fundación Mémora, que puso a todos a bailar, al tiempo que realizaban tablas de ejercicios, y que puso fin a una jornada que combinó información, diálogo, momentos de emoción, y, finalmente, de alegría.



