EL RIO TAJO A SU PASO POR ARANJUEZ AUMENTARÁ SU CAUDAL ECOLÓGICO DESDE EL 1 DE ENERO

La entrada en vigor del nuevo escalonamiento del Plan Hidrológico supone un incremento en los mínimos legales del río, lo que conlleva una reducción automática de los volúmenes enviables hacia el Segura.

Aranjuez 31 diciembre 2025. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) hará efectivo a partir de este próximo 1 de enero de 2026 el aumento de los caudales ecológicos en el río Tajo, una medida que tendrá un impacto directo en la configuración del tramo medio del río a su paso por Aranjuez y en la gestión del trasvase Tajo-Segura.

Esta actualización responde al cronograma establecido en el Real Decreto 35/2023, que aprobó la revisión del Plan Hidrológico de la Demarcación Hidrográfica del Tajo. Según la normativa vigente, el caudal mínimo exigido en estaciones estratégicas como la de Aranjuez experimentará un ascenso progresivo con el objetivo de dar cumplimiento a las sentencias del Tribunal Supremo que obligaban a la implantación de caudales ecológicos reales en la cuenca.

Impacto en el Trasvase Tajo-Segura

La noticia, que ha sido recibida con preocupación en la cuenca receptora de la Vega Baja y el Levante, supone un cambio en las reglas de explotación del acueducto. Al elevarse el suelo mínimo de agua que debe circular por el cauce natural del río para garantizar su salud ambiental, la disponibilidad de excedentes para ser trasvasados se reduce de forma automática.

Desde los sectores agrarios del Levante se señala que este incremento en el caudal ecológico del Tajo —que tendrá un segundo escalón de subida en 2027— «apuntilla» las expectativas de recibir aportes hídricos suficientes para el regadío. Sin embargo, desde el punto de vista técnico y normativo, el Ministerio aplica este ajuste como una medida de protección ambiental del eje del Tajo, priorizando la sostenibilidad de la cuenca cedente.

Un río con más agua

Para Aranjuez, la aplicación de esta fase del Plan Hidrológico se traduce en la garantía por ley de un mayor volumen de agua circulante. Este incremento no depende de decisiones discrecionales, sino que es un mandato legal que busca mejorar el estado ecológico de las masas de agua, la biodiversidad fluvial y la recuperación de los ecosistemas propios del Tajo en su tramo madrileño.

Con la llegada del nuevo año, el organismo de cuenca (Confederación Hidrográfica del Tajo) deberá supervisar que los niveles se ajusten a los nuevos umbrales, asegurando que el Tajo mantenga el flujo mínimo estipulado antes de que se autoricen derivaciones hacia otras cuencas.

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