Trump dinamita el 80º aniversario de la ONU atacando a Europa: «Sus países se están yendo al infierno»

El presidente estadounidense criticó a la Unión Europea, despreció las políticas contra el cambio climático y lanzó amenazas veladas a Rusia y Venezuela

Al margen de lo pronunciado por Donald Trump sobre el Estado palestino y la supuesta «recompensa» derivada a Hamás de su reconocimiento, el mandatario estadounidense aprovechó la tribuna de la 80ª Asamblea General de Naciones Unidas para desplegar un discurso incendiario de 58 minutos que dejó atónitos a muchos de los líderes reunidos en Nueva York. Lo que estaba previsto como una intervención de apenas cuarto de hora derivó en un repaso de sus obsesiones políticas, sus reivindicaciones personales y sus reproches a los principales aliados de Estados Unidos.

En un tono marcadamente confrontativo, Trump aseguró que los países europeos «se van a ir al infierno» si no frenan la inmigración y abandonan sus compromisos medioambientales. «Europa está invadida y destruida. Nadie hace nada para cambiarlo. Si no se actúa de inmediato, no se puede sostener», advirtió, en un mensaje que recordó a sus mítines electorales.

El mandatario se dirigió directamente a figuras comunitarias como Ursula von der Leyen o António Costa, acusando a la Unión Europea de «elegir ser políticamente correctos» y de «permitir que la sharía campe por las calles de Londres». Trump llegó a sostener que las naciones europeas «serán la muerte de sí mismas» si mantienen políticas abiertas hacia los migrantes.

Otro de los ejes de su discurso fue el rechazo frontal a las energías renovables. Trump calificó las políticas medioambientales de «estafa verde», asegurando que «si no se libran de esa estafa, sus países van a fracasar». Recordó incluso su célebre gorra de campaña con el lema ‘Trump tenía razón en todo’, insistiendo en que su escepticismo sobre el cambio climático siempre fue acertado.

El presidente estadounidense arremetió contra los parques eólicos y las placas solares, tecnologías que ha criticado reiteradamente por sus efectos en sus propios negocios en Escocia. En su opinión, estas políticas no solo son ineficaces, sino que «destruyen economías enteras».

Tensiones con Rusia, Ucrania, Venezuela y Maduro
La guerra en Ucrania también ocupó parte de su intervención. Trump reconoció que había pensado que sería «la más fácil de terminar» debido a su relación personal con Vladimir Putin, pero responsabilizó al Kremlin de prolongar un conflicto que «debería haber durado días».

Amenazó con imponer aranceles «muy contundentes» a Rusia si no se avanza en un acuerdo de paz y pidió a Europa adoptar las mismas medidas. «Ellos están mucho más cerca, nosotros tenemos un océano de por medio», subrayó. Además, acusó a varios países europeos de continuar comprando petróleo y gas ruso, calificándolo de «vergonzoso».

Otro de los pasajes más llamativos estuvo dedicado a América Latina. Trump acusó a Venezuela de enviar «grandes cargamentos de droga» hacia Estados Unidos y advirtió a las redes «lideradas por Nicolás Maduro» de que «apagaremos vuestra existencia». Reiteró además su intención de designar a varios cárteles como organizaciones terroristas y defendió el uso del poder militar para destruir embarcaciones supuestamente vinculadas al narcotráfico.

Aunque la sesión conmemoraba las ocho décadas de Naciones Unidas bajo el lema ’80 años más juntos’, Trump se alejó del espíritu de cooperación. Aseguró que la organización «no resuelve problemas y a menudo crea otros nuevos», llegando a utilizar problemas técnicos con el teleprompter y una escalera mecánica como metáfora de un sistema roto.

Sin embargo, tras reunirse con el secretario general Antonio Guterres y con Ursula von der Leyen, suavizó el tono y declaró su «apoyo al 100% a la ONU». un giro que contrastó con la dureza de su discurso.

Trump reivindicó que Estados Unidos atraviesa una «edad dorada» bajo su liderazgo, tras lo que calificó como años de «calamidad económica» con Joe Biden. Presumió de haber logrado que los países de la OTAN aceptaran elevar del 2% al 5% su gasto en defensa y se mostró convencido de que su gestión ha devuelto al país el respeto internacional.

También revivió polémicas personales, como su queja por no haber recibido el Premio Nobel de la Paz y recordó, finalmente, que la ONU rechazó décadas atrás su propuesta de renovar la sede de Nueva York.

Fuente de la noticia: VozPopuli

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